miércoles, 22 de julio de 2015

Restaurante Bistrotters, París

O là là. Qué bien cenamos. El sitio es pequeñín (tienen como 10 mesas) pero se come genial y son tremendamente amables los chicos que te atienden (los podéis ver en la web). Eso sí, hay que reservar porque está de moda.



Tienen dos menús diferentes que incluyen dos o tres platos. El de dos cuesta 30€ y el de tres 37€. Nosotras, evidentemente, fuimos a por el de tres. Nos cepillamos un foie que estaba de muerte y un pastel de verduras bueníiiisimo. De segundo filete y cerdo estofado que estaba para llorar. Ahora bien, en este punto teníamos que haber parado porque estábamos llenísimas. Pero no íbamos a parar en París... pedimos postre. Ole. Un briox tostado con caramelo y una tarta de limón.

Y aquí sí que no podíamos más.
Nos costó 50€ por persona incluyendo media botella de vino tinto que no tenemos ni idea de cuál era pero estaba buenísimo. Y la experiencia, genial. Buenísimo. Tanto que volveremos.

Bistrotters está en la  9 Rue Decrès y el teléfono es +33145455859. Para reservar se puede enviar un mail a francois@bistrotters.com y su web es: http://www.bistrotters.com/









martes, 21 de julio de 2015

Crema de guisantes congelados

750 g de guisantes extrafinos congelados
100 g de cebolla picada muy fina
15 g de mantequilla
675 g de caldo
4 cucharadas de aceite de oliva virgen
Sal y pimienta








Esta es una receta del mismísimo Martín Berasategui. Tiene sus añitos. El recorte es de 2013!!
Es muy fácil. Se pela y pica la cebolla en brunoise (dados pequeñitos) y se fríe con un poco de aceite en un cazo. Cuando esté blandita se agregan los guisantes congelados hasta que se deshaga el hielo. Echar ahora la sal y pimienta. Se deja unos minutos. Después se incorpora el caldo, que debe estar caliente, y se deja hasta que hierva. Bueno, Berasategui decía que se llevaba a ebullición. Ebullicionando tienen que estar unos cinco minutos.



Después se tritura todo con el minipimer y se cuela para sacar toda la parte dura del guisante. Se devuelve a la cazuela para un último hervor y se añade un poco de mantequilla para que queda más consistente. Está buenísimo.


Berasategui le añadía huevos de codorniz hervidos partidos por la mitad y queso fresco a dados. Nosotras nos lo comimos tal cual, pero para una cena quedaría mejor.